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Octubre Rosa: el cáncer de mama también importa después de los 60 años

hace 6 horas
5 min de lectura

Envejecer no significa dejar de prevenir, diagnosticar o tratar el cáncer de mama.

Cada octubre, el color rosa aparece en hospitales, campañas de salud y redes sociales para recordarnos la importancia del cáncer de mama. Sin embargo, entre tantos mensajes sobre prevención y detección temprana, existe una población de la que todavía hablamos poco: las mujeres mayores de 60, 70 e incluso 80 años.

Es frecuente escuchar que, después de cierta edad, ya no es necesario realizar una mastografía o que un tratamiento oncológico podría resultar demasiado agresivo para una persona mayor.

Pero ¿realmente la edad determina cuándo debemos dejar de buscar o tratar el cáncer?

La respuesta es más compleja de lo que parece.

El cáncer de mama y el envejecimiento: ¿qué dicen las cifras?

El cáncer de mama continúa siendo uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial. Su incidencia aumenta con la edad y una proporción considerable de los diagnósticos ocurre en mujeres mayores.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), durante 2024 se estimaron aproximadamente 2.4 millones de nuevos casos de cáncer de mama y 694 mil defunciones en todo el mundo.

Pero existe una cifra que merece especial atención desde la Geriatría.

Un análisis epidemiológico internacional basado en GLOBOCAN 2022 estimó que más de 1.05 millones de nuevos casos ocurrieron en mujeres de 60 años o más, incluyendo aproximadamente 194 mil casos en mujeres de 80 años o más.

Esto significa que el cáncer de mama no es exclusivo de mujeres jóvenes o de mediana edad. También representa una enfermedad relevante durante la vejez.

¿Qué sucede en México?

En nuestro país, el cáncer de mama constituye la neoplasia maligna más frecuentemente diagnosticada entre las mujeres.

Las estimaciones internacionales de GLOBOCAN muestran una carga importante de enfermedad y mortalidad, mientras que los registros nacionales evidencian que las mujeres mayores forman parte de la población especialmente afectada.

Sin embargo, debemos reconocer una limitación: las estadísticas generales de cáncer de mama no siempre se publican desagregadas específicamente para mujeres de 60, 70 u 80 años. Por ello, no es correcto asumir que las cifras nacionales de todas las edades representan exclusivamente a las personas mayores.

Esta falta de información específica también nos recuerda la necesidad de fortalecer la investigación sobre cáncer y envejecimiento en México.

¿Hasta qué edad debe realizarse una mastografía?

Una de las preguntas más frecuentes es si existe una edad límite para continuar con la detección del cáncer de mama.

La recomendación de la United States Preventive Services Task Force (USPSTF), publicada en 2024, establece la realización de mastografía cada dos años entre los 40 y 74 años en mujeres con riesgo promedio.

¿Y después de los 75 años?

Actualmente, la evidencia científica es insuficiente para establecer una recomendación universal a favor o en contra del tamizaje.

Esto no significa que todas las mujeres deban suspender automáticamente sus estudios al cumplir 75 años.

La decisión debe individualizarse considerando su estado de salud, esperanza de vida, antecedentes, preferencias personales y los posibles beneficios y riesgos de continuar con las mastografías.

Es importante distinguir entre una mujer sin síntomas que participa en un programa de detección y una mujer que presenta una lesión sospechosa. Un cambio en la mama requiere valoración médica, independientemente de la edad.

La importancia del seguimiento en la persona mayor

La detección temprana es importante, pero no termina con la realización de una mastografía.

Un resultado sospechoso necesita estudios complementarios y, cuando esté indicado, una biopsia. Asimismo, una persona con diagnóstico de cáncer de mama requiere continuidad de atención antes, durante y después del tratamiento.

En las personas mayores, el seguimiento también debe considerar aspectos que habitualmente no aparecen en una mastografía:

  • Funcionalidad: identificar cambios en la movilidad, fuerza y capacidad para realizar actividades cotidianas.

  • Nutrición: detectar pérdida involuntaria de peso, desnutrición o sarcopenia.

  • Cognición y estado emocional: reconocer alteraciones que dificulten la comprensión del tratamiento o su cumplimiento.

  • Medicamentos: revisar interacciones, efectos adversos y polifarmacia.

  • Red de apoyo: conocer quién acompaña a la persona y qué recursos necesita para continuar su atención.

Las recomendaciones internacionales de oncogeriatría destacan la utilidad de la Valoración Geriátrica Integral para identificar vulnerabilidades y adaptar los tratamientos a las necesidades de cada persona.

El objetivo no es únicamente tratar el tumor, sino también preservar la autonomía, la funcionalidad y la calidad de vida.

¿La edad avanzada impide recibir tratamiento?

No necesariamente.

Dos mujeres de 80 años pueden tener condiciones de salud completamente diferentes. Una puede mantener plena independencia y actividad física, mientras que otra puede vivir con fragilidad, dependencia funcional o múltiples enfermedades.

Por eso, la edad cronológica no debe utilizarse como único criterio para decidir si una persona puede recibir cirugía, radioterapia, tratamiento hormonal u otras terapias oncológicas.

Las decisiones deben considerar las características del cáncer, los beneficios esperados, los riesgos del tratamiento y, especialmente, los objetivos y preferencias de la persona.

Tampoco debemos olvidar que algunas pacientes necesitarán rehabilitación, manejo de síntomas o cuidados paliativos, que pueden integrarse al tratamiento oncológico desde etapas tempranas cuando estén indicados.

Octubre Rosa: una reflexión desde la Geriatría

Quizá uno de los mensajes más importantes de este mes sea recordar que las personas mayores también tienen derecho a recibir información, participar en las decisiones sobre su salud y acceder a una atención oncológica oportuna.

La prevención no debe convertirse en una intervención automática ni la edad en una razón para negar estudios o tratamientos.

Envejecer no elimina el riesgo de cáncer de mama, pero tampoco elimina el derecho a una atención individualizada, digna y centrada en la persona.

Este Octubre Rosa, además de promover la detección temprana, recordemos a nuestras madres, abuelas, hermanas y a todas las mujeres mayores que continúan necesitando seguimiento y acompañamiento médico.

Porque cuidar la salud durante la vejez también significa escuchar, valorar y decidir junto a cada persona.


Referencias:
  1. World Health Organization. Breast cancer. Geneva: WHO; 2026.

    Organización Mundial de la Salud

  2. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Estadísticas a propósito del Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Mama. Comunicado 138/25. México: INEGI; 2025.

    INEGI

  3. International Agency for Research on Cancer. Global Cancer Observatory: Mexico fact sheet. GLOBOCAN 2022. Lyon: IARC; 2024.

    Global Cancer Observatory

  4. Global, regional, national incidence, and mortality of breast cancer in older women: a population-based cancer registry data analysis. Chin Med J. 2025.

    PubMed

  5. US Preventive Services Task Force. Breast cancer: screening. Final recommendation statement. 2024.

    United States Preventive Services Taskforce

  6. Loh KP, et al. Adequate assessment yields appropriate care—the role of geriatric assessment and management in older adults with cancer. ESMO Open. 2024;9(8):103657. doi:10.1016/j.esmoop.2024.103657.

    PMC

  7. Biganzoli L, et al. Updated recommendations regarding the management of older patients with breast cancer: a joint paper from EUSOMA and SIOG. Lancet Oncol. 2021;22(7):e327-e340. doi:10.1016/S1470-2045(20)30741-5.

    PubMed

 
 
 

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